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Embellecido con gigantescas montañas de arenas y rodeado por las sierras Presidio y Samalayuca, los médanos se convierten a un sitio cautivante tanto para aquellos que gustan sólo observar los caprichos de la naturaleza, como para aquellos que de éstos sacan provecho al utilizarlos como el escenario ideal para practicar deportes de aventura
Son 150 km cuadrados de colinas blancas
Con un territorio de más de 150 km2, las colinas de arenas son todo un espectáculo a cualquier hora del día y en cualquier temporada del año. Alejandro Balcazar, guía turístico y organizador del Festival Turismo de Aventura, recomendó visitar el lugar lo más temprano posible, casi al amanenecer, porque además de tener la oportunidad de disfrutar de sus delineadas figuras doradas, también podrá convivir con sus habitantes, es decir, la fauna que en ese entorno se refugia. Entre los animales que encontrará a su paso, con un poco de suerte, serán tortugas, liebres, codornices, colibríes, entre muchos más. Y el atardecer es otro acto que no debe dejar pasar, pues con el descenso del sol las montañas de finas partículas toman un color rojizo, mientras que las sombras se pronuncian de manera impresionante; pero el cielo también tiene un papel importante en este historia pues al verlo fundirse con la arena parece ser lo que alguna vez fue este sitio, el Mar de Chihuahua o el Mar de Tetis, según informó Edgar Cázarez, representante de la Secretaría de Desarrollo Comercial y Turístico de Gobierno del Estado. Y para prueba de la existencia de este océano, no hay más que ciertos fósiles marinos hallados bajo la arena.
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